Saltar al contenido principal
WEB PROFESIONAL

Migrar la web vieja de tu gestoría sin perder posicionamiento ni clientes

Renovar la web da miedo: ¿y si pierdo lo que ya tengo en Google? Se puede migrar sin perder posiciones ni clientes. Te cuento cómo.

Mudanza de oficina de una gestoría: cajas de cartón con carpetas y un cartel de cambio de dirección

Tu web tiene unos años. Se ve anticuada, va lenta y en el móvil se descuadra. Sabes que toca renovarla… pero algo te frena, y es un miedo razonable: «¿y si al cambiarla pierdo lo que ya tengo en Google y dejo de aparecer?».

Es una buena pregunta, y la respuesta corta es que sí se puede cambiar sin perder nada — si se hace con cabeza. Te explico cómo.

En corto: migrar bien no es «borrar y empezar de cero». Se conservan las direcciones que ya posicionan, se redirige lo que cambia y se avisa a Google. Hecho así, estrenas web nueva sin perder clientes.

Por qué da miedo (y por qué ese miedo es sano)

Si llevas años con tu web, hay gente que te encuentra en Google sin que lo sepas. Cambiarla a lo bruto puede romper eso: enlaces que dejan de funcionar, páginas que desaparecen y, de repente, caes en los resultados. El miedo es sano porque, hecho mal, pasa de verdad.

Qué se conserva y qué se redirige

La clave es que no se tira lo que funciona. Lo que ya posiciona se mantiene o se traslada con cuidado:

  • Las direcciones de tus páginas: si una cambia, se pone un aviso automático que manda a quien llega —y a Google— a la nueva. Es una redirección: el cartel de «nos hemos mudado aquí».
  • El contenido que ya te trae visitas: no se borra, se mejora y se ordena mejor.
  • Tu dominio: sigue siendo el mismo, que es buena parte de lo que Google ya reconoce.

El proceso, paso a paso

  1. Inventario: listar lo que tienes y, sobre todo, qué páginas te traen visitas.
  2. Mapa de mudanza: cada dirección vieja apuntada a su equivalente en la web nueva.
  3. Montar la web nueva mejor: rápida, clara y pensada para el móvil.
  4. Publicar con las redirecciones puestas desde el primer minuto, no después.
  5. Avisar a Google y vigilar unas semanas que todo sigue en su sitio.

Un caso real

Una gestoría de Alcorcón tenía una web de hacía ocho años: lenta y desfasada, pero que aún le traía algún cliente desde Google. La migramos conservando sus direcciones y con las redirecciones bien puestas. No perdió posiciones —y la web nueva carga muchísimo más rápido y se ve bien en el móvil.

Migrar bien es mudarte de casa sin perder la dirección: quien te conocía te sigue encontrando.

Señales de que te toca migrar

  • Tarda en cargar, sobre todo en el móvil.
  • No se ve bien en el teléfono.
  • No puedes actualizarla tú y nadie la mantiene.
  • El navegador avisa de que «no es segura».

Si te ves en dos o más, te toca — y se puede hacer sin perder nada. Así enfoco las webs para gestorías.

Me ha gustado

Comentarios

Sé el primero en comentar.

Deja un comentario